El Melómano Cabreado
jueves, mayo 31, 2012 at 6:15PM
Francisco Negrete 
Ha muerto Dietrich Fischer-Dieskau. ¿Quién? ¡Fischer-Dieskau, coño!
Desde Madrid.
Esta semana he ido a un par de conferencias, más un concierto para piano sólo, en torno a la figura del compositor y director de orquesta, y una de mis figuras recientemente más veneradas, Gustav Mahler, en la Fundación Juan March de Madrid. "Mahler: su vida, su obra, su tiempo" es como José Luis Pérez de Arteaga, gran erudito de la música, ha titulado su ponencia que he encontrado verdaderamente placentera, amena y reveladora. ¡Cómo me gustaría poseer algún día esa descomunal sabiduría musical!
Entre toda la información que expuso, que fue concisa y aguda, nos comunicó un dato casi como mera nota a pie de página pero que a mí me impactó: hace unas semanas falleció el barítono alemán Dietrich Fischer-Dieskau. Concretamente el 18 de mayo pasado.
La noticia me agarró por sorpresa por dos motivos en particular. El mismo hecho en sí y, por otro lado, que no me hubiese enterado hasta 13 días después de que sucediera. ¿Cómo pudo ser, si más o menos de manera constante me informo de lo que ocurre día a día en el mundo?
Sinceramente me sentí decepcionado de que un acontecimiento así pudiese pasar tan desapercibido. Cuando muere un cantante de pop o de rock (o de casi cualquier género “popular”) inmediatamente lo sabe todo el mundo y al instante se escriben muchos artículos en todos los medios y se hacen homenajes desde el mismo día en que se da a conocer el suceso. En algunos casos, el bombo y platillo mediático es desproporcionado.
No dudo que muchos de esos músicos de pop o de rock (o de otro género popular) se merezcan justamente esa mención y distinción, pero me parece que, hoy por hoy, el mundo de la música clásica, que es al final de cuentas la mejor música creada hasta el momento, está infravalorada por los grandes medios y abandonada a un quinto plano por la sociedad. ¡Qué gran injusticia!
Ha habido menciones a Fischer-Dieskau en medios importantes, sí, ahora me consta, pero de cualquier modo creo que no ha sido suficiente porque la gente de a pie no ha hablado de ello. Es decir, no he oído a nadie de mi entorno que lo comente.
Y es que no estoy hablando de cualquier barítono, ni de cualquier músico, ni de cualquier cantante de ópera. Estoy hablando de Dietrich Fischer-Dieskau. “¿Quiéeeeeen?”. Pues nada más y nada menos que uno de los mejores cantantes de ópera de la historia y al menos uno de los cinco mejores barítonos de todos los tiempos. ¿A alguien esto le parece poco?
Se muere un día Amy Winehouse, por poner un ejemplo, y se le pone en un pedestal. Que si era la próxima gran cantante de soul que el mundo estaba esperando, que si fue una víctima de sus adicciones, que si pertenece a la generación perdida de los “27”, que si esto que si el otro. Bla bla bla. Sí, de acuerdo, cantaba bien y pudo haber sido una gran cantante de referencia, pero no lo fue, sólo sacó dos discos que NO cambiaron la historia de la música.
En cambió Dietrich Fischer-Dieskau se pasó toda la vida cultivando sublimemente el género operístico y el Lied (entre otras cosas: fue director de orquesta, pedagogo y musicólogo), luego de haber sido reclutado a la fuerza por los nazis y de haber pasado dos años como prisionero de guerra por los estadounidense en 1945, para que al final, a sus casi 87 años, no se le haga ni puto caso a su muerte. Así es la vida de injusta.
Dirán que soy un exagerado, pero a mí sí me cabrea que se le preste más atención a un jugador de fútbol cualquiera que a un eminente científico; a un mezquino político que a un gran poeta; a un superficial cantante de pop que a un cantante de ópera. Etcétera.
Por eso el mundo está como está, señores y señoras. POR ESO EL JODIDO MUNDO ESTÁ COMO ESTÁ.
Sin duda somos mediocres y no parece que lo vayamos a remediar pronto.
Da igual. De cualquier manera este año hay Eurocopa y no se hablará de otra cosa (y que conste que a mí también me gusta el fútbol pero joder…).
Por mi parte, en mi mente y en mi alma tengo grabado a fuego su voz y su interpretación de La bella molinera de Schubert. Sólo por eso yo le estaré agradecido de por vida.

Franz Schubert – Fragmento de Die Schöne Müllerin (La bella molinera), D.795. 5.- Danksagung an den Bach (Agradecimiento al arroyo)
Gustav Mahler – Fragmento de Lieder eines fahrenden Gesellen (Canciones de un compañero de viaje). "Ging heut Morgen übers Feld" ("Fui esta mañana al campo").







